Los Hormigones

Esto es lo que hay...

La Historia de una Canción

    Hay una pregunta que todo el mundo hace y es la siguiente: ¿Cómo se hace una canción?
    
    Esta sección va dedicada a describir precísamente eso. En cómodos capítulos que iremos escribiendo.
 

Roskow y sus grillos   Capítulo 1 - La idea original


     La culpa es de Roskow. Porque en su cabeza tiene una jaula de grillos que cuando se ponen a cantar producen canciones a mil por hora y con un desorden inaudito. Y cuando estamos en el local y nos sale con eso de "tengo una cosilla para probar"  ya nos podemos echar a temblar.

     Las hay para todos los gustos, a miles, a millones, a cada cual más extraña. Sencillas, complicadas, la maraña es de lo más variopinta. Alguna se diría que son acordes con faltas de ortografía. Otras nos hacen sudar a chorros hasta que conseguimos memorizar mínimamente en qué consiste. En ocasiones pensamos que Roskow ha venido a este mundo a acabar con nuestra paciencia musical. Pero es así: Roskow en estado bruto.

Sálvese quien PuedaCapítulo 2 - Sálvese quien pueda.

    No sabemos como funcionarán en otras bandas. Pero en los ensayos de Los Hormigones, de una forma un tanto milagrosa, a la idea original vamos acoplándonos poco a poco al vuelo en un "haz como puedas para salir del paso pero toca algo". Y al poco el bajo se acopla como un enchufe, y los punteos, y las teclas, y las notas empiezan a encajar, a soldarse, a cuajar toda una sinfonía de acordes sincronizados. 

    Y entonces la nave despega. 

    Nos gustaría contar que la canción se va suavemente puliendo hasta conseguir su textura final. Pero la verdad es que el proceso se parece más a darle martillazos hasta que la argamasa musical coge forma.


yasiviviu  Capítulo 3.- ¿Por qué hay que poner letras a las canciones?

    Hay gente que se pregunta qué es lo primero que se hace: la letra o la música. En nuestro caso es siempre la música. Tanto es así que cuando los acordes ya van tomando forma y la canción necesita voz improvisamos una jerigonza initeligible que suena a mezcla de inglés y congoleño (en serio, es así). Y la verdad es que no queda nada mal. Si por nosotros fuese todas las canciones habrían terminado con ese pseudolenguaje que tan bien le sienta a todo. Total, tampoco la gente entiende el inglés y qué a gusto se queda cuando lo escucha en una canción. Lo baila y todo.

    Si lo pensamos bien, podemos estar disfrutando de una buena canción en la que la letra puede decir "eres un redomado imbécil y me río de ti cada día, pringao", pero como está en inglés y no entendemos ni jota, todos contentos y felices por lo bien que suena.

   Pero no es así. Parece que lo correcto debe ser una letra en perfecto castellano. Así que a trabajársela. Como el asunto no se nos da demasiado bien sale lo que sale. Y eso es lo que hay. No resulta nada facil traducir el Congoinglés al castellano, aunque si seguimos así algún día editaremos el diccionario.

    Y ahora se trataría de explicar el sentido de las letras y esas cosas. Pero la falta de sentido de Los Hormigones, y eso encajado en el mundo más bien absurdo en que vivimos, no permite muchas explicaciones al respecto. Así que dejémoslo en que forma parte de la diversión del proyecto, sin más argumentos. 


Todos a grabar Capítulo 4.- Vamos al estudio

    Empecemos diciendo que Juan Mari (el teclista), no se sabe muy bien cómo pero es técnico de sonido y siempre ha andado entre estudios, cables y otras gaitas que ahora no vienen muy a cuento pero que le ha venido muy bien a la banda. El caso es que a día de hoy hemos configurado un estudio portatil que ofrece posibilidades más que de sobra para grabar las elucubraciones musicales de Los Hormigones, y que explotamos sobradamente.

    El que diga que en un estudio no se hacen milagros con las canciones, sencillamente miente como un bellaco. Un estudio es una especie de máquina centrifugadora que a cada canción que entra se la estruja, empaqueta, lava, corta, unos rulos y ¡Zas!.. A la calle como nueva.

    ¿Y qué hay de malo en eso?.

    Miremos esta cuestión detenidamente. Uno puede ser un aburrevacas con sus melodías, pero al llegar al estudio descubre que con unos cortapegas y los violines de la Sinfónica de Valdepeñas, su canción se convierte en un paraíso de sensaciones que elevan el alma al séptimo cielo. ¿Qué debemos pensar ahora?

    Pues en una postura perfectamente coherente con la trayectoria del grupo, Los Hormigones han decidido no pensar y dar rienda suelta a lo que salga sin reparar en los medios. 

    Lo reconocemos. No resulta muy edificante esta postura. Pero nunca hemos sido los albañiles de ninguna moral y hay que reconocer que jugar con la centrifugadora tiene su gracia. Y explicar eso requiere un capítulo por si mismo.

Capítulo 5.- Centrifugando una canción.

    El caso en que ya en el estudio empezamos las tomas principales de la canción, que suelen ser las bases de bajo y guitarra. Normalmente esta parte suele ser la mas previsible. Cada uno toca más o menos lo que se sabe con relativa facilidad y algún que otro varapalo si no anda muy fino en el tajo. Pero a partir de aquí ya la cosa cambia.

    Más o menos la cosa se empieza a distorsionar porque igual aquí le vendría bien una pandereta (que no tenemos) y un toque de violines (que no tenemos) y una sección de vientos (que tampoco tenemos). Y así poco a poco las ideas van desbarrando de forma desordenada hasta pedir acompañamiento al Orfeón Donostiarra. 

    ¿Y por qué no? Pues adelante con el Orfeón, la sección de metales, el ruido del arrastre de un caracol y la fanfarre de San Fermín. Porque como es de imaginar tampoco nos vamos a quedar con los sonidos de tooooooda la vida. Y adelante con un mundo de detalles, petachos y contrarreglos.


Posible productor  Capítulo 6.- El productor de Guardia y la tabla de planchar

    En el gremio de la música un productor es una persona que guía el proceso de elaboración de los temas musicales. Su función es "dar un sonido a la canción". Profesionalmente es una persona que conoce las técnicas musicales, las posibilidades de un estudio y los conceptos para dotar de gracia a las canciones.

    Hablar aquí de profesionales sería un ejercicio que levantaría sonoras carcajadas entre crítica y público, así que esa labor de producción, de dar ideas para decorar los temas recae en,... el primero que aparece. Y es que resulta bastante curioso como cuando la base ya está grabada todo son ideas y más ideas. Millones de ideas. 

    Esto lo podríamos contar de otra manera. Inicialmente Fisuras desempeñaba muy bien esta función. Pero a veces no estaba, y entonces entre Roskow y Juan Mari también producimos, con bastantes buenos resultados. Ultimamente tenemos en casa a Antonio Benitez, que aunque no es del grupo, como es un veterano músico también aporta sus disparates, que quedan muy bien.  Y así poco a poco se ha convertido en nuestro productor de guardia, que nos saca de vez en cuando de nuestros galimatías mentales y pone un poco de cualquier cosa en cualquier sitio.

   O sea. Lo dicho. Que un buen día subirá el vecino de abajo y, con la excusa de que ya se ha escuchado la canción cientos de veces, nos sugerirá un par de aberraciones, que serán estupendas y,... ¡A grabar!

    Y cuando ¡Por fin! A base de ordenador y tijera se acaba con la paciencia de los mejillones, entonces la cosa está terminada. La canción, eso sí, puede que no se parezca en nada a la idea inicial, pero queda bastante lucida y aparente. Y los vecinos,... unos santos para aguantar las sesiones. Porque a todo esto el estudio es en realidad una casa donde la palicuerda impera. 

    Veamos esto de la palicuerda: una palicuerda es un arreglo provisional con caracter definitivo realizado a base de palos, cuerdas y lo que se encuentre. Y así es como nos andamos. Uno de los últimos descubrimientos es la tabla de planchar. Tanto sirve para sujetar el teclado a la altura apetecida que para situarse delante de los altavoces en la mezcla final. Y ya sabemos que en un concierto no queda muy decoroso utilizar una tabla de planchar para sujetar las teclas. Pero una casa es un reino, su dueño el rey y uno puede hacer lo que le apetezca. Así que allá vamos. 

    Por cierto, que no por eso hemos deshechado la idea de llevar la tabla a un concierto. Todo se andará.

Capítulo 7.- ¿Y ahora qué? Sencillamente NADA.

    Una vez grabada la canción, se masteriza, hacemos una copia para cada componente del grupo y FIN aquí se termina la historia.

    Ciertamente este es el último capítulo porque con las canciones ya realizadas no hacemos absolutamente nada. Pero nada de nada, oigan. ¿Sorprendente no? Acaban en el cajón de la mesilla para más detalles, y seguidamente nos ponemos prestos a tocar la siguiente canción hasta con un poco de prisa, que en el fondo tocar improvisando es lo que más nos gusta.

    Suponemos que si el dedo de Dios nos ha mandado trabajar en esto y de esta manera será para que pasemos unos buenos ratos sin mucha complicación, porque lo que es rentabilidad en forma de fajos de billetes, de eso hemos visto poco, y por algo será.

    Esto a veces es duro de aceptar por nuestro manager intermitente. No lo hemos dicho aún pero Luis Beltza, el tipo de Beltza Records, un referente en Donosti del mundo del vinilo y otros eventos, es nuestro manager intermitente. No sabemos como funciona la cosa pero los trimestres pares es nuestro manager y los impares dimite dada la seriedad y compromiso del grupo en sus proyectos, que de hecho es ninguna. La verdad es que es un tipo con ilusión. Amante de Los Hormigones hasta la médula, lucha incansable para que algo de esta ingente producción salga a la luz, poniendo algo más que su fé en el grupo. Pero la palabra incansable tropieza de lleno con el Sin Dios del grupo, incapaz de seguir el vuelo de una mosca más de dos segundos seguidos, y eso debe acabar con su paciencia, suponemos.  Algún día tendremos que levantarle un monumento por sus infructuosos esfuerzos, si es que el vuelo de otra mosca no nos despista en el camino.


Capítulo 8.- La conclusión de todo esto.

    La historia de las canciones de Los Hormigones es ésta. Probablemente no pase nada igual en otros grupos. Pero eso da un poco lo mismo.

    Mientras tanto un mundo de diversión e ideas musicales perdidas llenarán los ensayos y grabaciones de Los Hormigones hirviendo como patatas felices en un puchero.

    De todo eso pondremos buena muestra aquí, en esta paginilla web, para que el personal que tenga tiempo lo disfrute sin problemas. Pues aquí son bienvenidos los amigos del ocio y desparame lúdico,  como no podía ser de otra manera.

    Y quizas algún día de todo esto pueda surgir algo más, sabe Dios. Pero de momento...

         Esto es lo que hay...

 

 

PD: Nombrado a Luis Beltza, de Beltza Records, puedes visitar su página aquí: http://www.beltzarecords.com/