Reflexiones de Iñigo de Loyola
Recogemos en esta sección las reflexiones de Iñigo de Loyola, Bajista de Los Hormigones, para difrute y regocijo del personal. Y es que un buen día, trasegando las cervezas que preceden a un ensayo, nos dimos cuenta que era imprescindible esta sección en la página de Los Hormigones. Y aquí está.
:: 26-1-2009 :: Bandas Organizadas.
Supongo que todo el mundo ha oído hablar de las bandas organizadas que se dedican a limpiar pisos y chalets.
Hoy después de haber realizado mis tareas domésticas (no siempre con la misma frecuencia) de escobas, fregonas, estropajos, bayetas y otros utensilios, me he preguntado porqué demonios estos tipos no han pasado nunca por mi casa.
Sería estupendo que algún día, al llegar a casa, los ceniceros estuvieran vacíos, la cama hecha, la vajilla de la cena de la noche anterior limpia, los suelos bien barridos y una barrita de incienso aromatizando el hogar.
Pues bien! No pierdo la esperanza.
:: 7-1-2009 :: Sonidos desde la cocina.
Quién no se ha levantado de madrugada a beber un vaso de leche y se ha quedado escuchando el sonido del frigorífico, con ese maravilloso zumbido modulado, esa tos gaseosa y ese temblor amortiguado.
Los Grandes Éxitos de Música de Frigorífico, ese sí que sería un disco con buenos resultados, y no los discos de Los Hormigones. Todo el mundo escucha música ambiental, hay cantidad de sitios donde oír estas músicas, tanto en los ascensores de Hotel o Pensión, como en las salas de espera de las diferentes especialidades médicas. Y como no!, las llamadas en espera, tanto de las Instituciones Públicas, como de las Compañías de Telefonía, que tanto tiempo nos hacen pasar al teléfono cuando queremos hacer una reclamación.
Esta bien, lo reconozco, tal vez treinta minutos solo con ruidos de frigorífico, podría ser un pequeño fracaso. Habría que meterle un poco de ritmo (Gus lo haría perfecto), unas voces para acompañar a las burbujas refrigerantes (Roskow daría la talla), y un productor para que consiguiese un gran muro de sonido congelado (Fisuras sin duda). Por fin podríamos llegar a miles de oídos (muy a su pesar).